Al llegar al aeropuerto, decidimos sin duda ir directas al hotel, necesitábamos descansar un par de horitas antes de salir a cenar. 😏😁
No nos costó mucho decantarnos por la primera ciudad a conocer. ¡BERLÍN! ¡QUÉ CIUDAD, como no, la capital...! En mayúsculas: IM PRE SIO NAN TE. 💢 Desde el inicio hasta el final, nos encantó.❗
Decidimos arreglarnos e ir a cenar, reservamos un restaurante conocido que nos había aconsejado la hermana de Montse, para que no nos pillara el toro y nos quedaramos sin mesa.👏 Comenzamos visitando el patio interior del barrio de Scheunenviertel, donde en el Restaurante Schnitzelei decidimos tomar unas cervezas🍻🍻 y el plato estrella 🌟de la casa: el schnitzel. Se trata de un filete de cerdo de proporciones bíblicas totalmente empanado. Es como una especie de "Milanesa", el escalope vienés o filete al estilo de Viena le llaman. Se trata de un filete empanado de toda la vida, eso sí, el mejor filete empanado y que estaba crujiente, nada graso, tierno y jugoso. Un secreto que nos contaron allí: a la hora de cocinarlo: se fríe en mantequilla clarificada, en lugar de en aceite. 🙈🙈
Para nosotras, eso fué nada más que un pequeño aperitivo, acompañando a nuestras cervecitas 👌👌un plan que no estuvo nada mal, aunque María se puso un poco contenta...jajajaja, comenzó a tener calor, le pasa habitualmente. 😂😂
La cena, la hicimos en otro lugar, que sin lugar a duda, también venía recomendado👌👌, y porsupuesto, también reservamos, para no quedarnos sin mesa. Nos dirigimos a Burgermeister, una hamburguesería que tiene sus orígenes hace 20 años y que, con mucha lucha y empeño ha sido conseguido su éxito, ya que ese lugar en el pasado consistía en baños ubicados bajo las vías del metro. Este local lo encontramos bajo la parada de metro de U Schlesisches Tor, que desafortunadamente era tarde y no pudimos visitar la East Side Gallery. Volvimos al día siguiente, todo no podía ser excepcional...Montse, nos recomendó que probaramos la hamburguesa Meisterburger y a María... ¡Le entró por el ojo y eso es raro en ella! Una exquisita hamburguesa con cebolla frita, bacon, salsa barbacoa y ensalada. ¡Brutal! 🍔🍔😛😛
Como no...a pesar de que el día había sido muy largo, ya podéis intuir que no nos fuimos para el hotel. Como buenas fiesteras, decidimos dirigirnos hacia el Amano Bar, un elegante bar, ubicado en el corazón de Mitte. ¡Un ambientazo brutal! ¡Nos encantó!😍😍 Decidimos finalmente tomar la noche más light y tomar un cóctel innovador, mientras charlabamos de nuestras cosas tranquilamente y nos divertíamos a más no poder.😊😎 Un cóctel muy flojito de alcohol, el fantástico Berliner Weiße, una bebida dulce buenísima, con un chorro de licor y con el color de su jarabe con sabor de rubilla y frambuesa. Una bebida muy rica, que finalmente no resultó ser un cóctel como tal, pero sí muy innovador. 😍😍
Después de un largo día agotador, optamos por ir hacia el hotel y descansar bien, para así afrontar el siguiente día con más ganas y fuerzas. 💪💪




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