¡¡¡Paris!!!
¿Qué decir de una capital como esta? Nos quedamos con ganas de seguir, pero nuestro viaje continuaba y teníamos que seguir disfrutando y descubriendo nuevos retos…
Elegimos ir hacia la costa del Atlántico, y como destino un punto intermedio del litoral, porqué el resto de la ruta fueron zonas interiores y era una forma de ver, quizás, otra Francia y vimos que La Rochelle podría ser una buena opción y además está unida con un puente a Ile de Ré que nos podría servir de base para descansar de esta ruta tan gratificante e intensa.
Pero ¿qué esperamos encontrar?
La Rochelle, una ciudad ubicada en el atlántico y que en sus inicios fue un pueblo de pescadores , lo que nos generaba grandes expectativas y no nos defraudó.
Paramos en la Ile de Ré , como centro para descansar, pero descubrimos que no podíamos dejar pasar uno de los productos más esenciales para ellos, la ostra 🦪, su cultivo, el trabajo realizado por los ostricultores, la importancia de los ciclos de las mareas y nos explicaron con según la estación 🌞 , los sabores 😋 pueden cambiar, más suave o yodada y salvaje… , pero no hemos de olvidarnos de los mejillones y su plato estrella 🌟 moules frites.
Y aprovechamos para ir a visitar alguna de las cabañas de ostras, donde disfrutar de su tranquilidad y degustar este manjar que no requiere ser cocinado, pero que sí que tiene diferentes calidades y tamaños, Para ello decidimos hacerlo en La Cabane du Feneau
Ile de Ré, finalmente fue una buena base, ya que además de estos platos , es una isla tranquila y que fomenta el uso de la bicicleta para los desplazamientos por ella, disponiendo de un mapa con muchos kilómetros de carriles bici, puntos de información para acceder a las rutas y con unas indicaciones de circulación que fomenta el respeto a la bicicleta .
¡¡¡¡Todo un lujo !!!!
Pero no hemos de olvidarnos de La Rochelle, donde a parte de las ostras 🦪y los mejillones, pudimos degustar otros platos , como algunos de sus patés. El farcit charentés, que es una paté elaborado con verduras y hierbas y que tuvimos las suerte de poder degustar, ya que se elabora en primavera y otro tipo de paté, el fargot charentais, que se elabora con hígado de cerdo marinados en Cognac, la galette charentaise, que es una especialidad que antes se comía en las fiestas del pueblo, bodas , bautizos y comuniones y que ahora se comen para acompañar el café o como postre .
Pero como no podía ser de otra forma…, también hay queso , El Chabichou du Poitou, de cabra buenísimo de pasta cremosa que contrasta con su corteza picante y que se come o fresco o muy curado… no hay punto intermedio y La Jonchée , que es de leche de cabra u oveja cuejada para tomar de postre y eso hicimos, pero algunas de nosotras, lo tomó con azúcar y otras con mermelada.
¡Y cómo no! antes de irnos a descansar, no pudimos dejar de probar uno de sus cocteles, el Sufeter, a base de Cognac , tónica, hielo y rodaja de lima o limón , para refrescarnos y disfrutar de las vistas al mar .
Fueron unos días intensos, pero vale la pena descubrir esta parte de Francia , en la que hablamos de gastronomía, pero sin dejar pasar su arquitectura muy interesante con sus fortalezas, su paisaje y su cultura.
¡¡¡No lo dejéis pasar y disfrutar !!!
Si os gusta visitar lugares con bicicleta, es verdad lo que decis… un lugar fantastico. Lo aconsejo
ResponderEliminarFuimos con unos amigos con niños pequeños y fue un acierto por su facilidad de desplazarnos Como por su comida
ResponderEliminarMerci pour mettre en valeur ma ville de naissance! J'y ai vécu toute mon enfance et vous avez éveillé beaucoup de souvenirs (et m'avez donné envie de cuisiner un bon farci charentais! ;) )
ResponderEliminarBises, et "muchas gracias"
Claude